
¿Sabías por qué llamamos SECUOYA a ciertos árboles de grandes dimensiones y majestuoso porte?
La secuoya es un género de árboles pertenecientes a las coníferas de la familia de las taxodiáceas, abundante en los Estados Unidos. Ciertamente son célebres por sus grandes dimensiones, que pueden alcanzar los cien metros de altura y doce de diámetro.
El origen de su nombre lo encontramos en la figura de Sequoyah (1770-1843), un dirigente indio hijo de un comerciante blanco y una indígena cherokee.
Sequoyah —personaje legendario tanto entre los indios como entre los blancos— fue el único ser humano que inventó todo un alfabeto adoptado para transcribir una lengua.
Como el habla cherokee no tenía escritura, adaptó y alteró las letras del alfabeto latino para crear los signos que representan los ocenta y seis sonidos de los que consta su lengua. Su método fue adoptado por el Consejo Cherokee en 1821 y desde entonces miles de indios han podido escribir en su lengua que hasta entonces era de tradición oral.
Tras su muerte, el naturalista y botánico Endlicher dio su nombre a la especie arbórea más grande que se conoce.
¿Sabías por qué llamamos MORO al musulmán?
El apelativo de moro se aplica popularmente a los magrebís, es decir, a los originarios del Magreb.
Esta región comprende el norte del África occidental integrada por Marruecos, Túnez, Argelia, Libia y Mauritania.
Pero, por extensión, también se utiliza el término para referirse a los musulmanes, que son aquellos que profesan el Islam, basado en las enseñanzas de Mahoma recogidas en el Corán.
El origen etimológico lo encontramos en el término latino mauru, gentilicio aplicado originariamente a los habitantes de Mauritania. Aunque en la península ibérica se adoptó para referirse de forma genérica a los conquistadores árabes y bereberes que la invadieron a partir del año 711.
Sibarita es una persona que se trata con mucho regalo y refinamiento, muy dada a placeres.
Aunque en la actualidad es un término con connotaciones positivas, en el sentido de saber disfrutar de los placeres de la vida, de ser un bon vivant, no siempre fue así. De hecho al principio significó ‘buscador de placer, depravado’.
El origen del témino lo encontamos en la antigua ciudad griega de Sybaris, situada en el golfo de Tarento. Fundada por los aqueos del Peloponeso hacia la segunda mitad del siglo VIII a C., fue un floreciente centro comercial.
Gracias a ello sus pobladores se enriquecieron y gozaron de fama de refinados y de vivir dedicados al placer de la buena mesa y a otros tipos de placeres. Incluso se llegaba a afirmar —en un exagerado uso de la hipérbole— que dormían en lechos de pétalos de rosa y que los más refinados no podían conciliar el sueño si uno de ellos estaba doblado.



O sea que podria llamarle SECUOYA a ese arbolito que tienen los de el sexo masculino jajaja
Datos bien curiosos.